El ahora, nunca se va, ¿lo pensaste? El después, este ya se fue. Mejor, vira. El antes ya no es importante, o no será. ¿Por qué ser tan exacto en hora se la tal, la hora, nunca exacta será? El día, o la noche, estos que definen la hora, no serán los mismos cuando el invierno irse y el verano llegar. El reloj, este de los minutos medidos por segundos se va tempito adelante, o para atrás y no da la mínima en que hora llevar.
El tiempo, felizmente, no es el mismo en el mundo y ni su forma de vivir y considerar. Cultura empieza día en la angustia de la aurora, en la locura del ganar, trabajar, aprovechar. Dormir? Por favor, solo seis o siete horas y solo otras pocas para comer, vivir, o pasear. Todo más es trabajar, trabajar y trabajar.
Otra cultura ni ve a tal aurora, porque se despierta a la hora que bien despertar, ya que la semilla en la tierra, el fruto en el árbol, el bicho que crece tienen sus tiempos de aparecer, cosechar y matar. Importante y necesario mismo es dejar la bendita hora pasar. Y con ella gastar buena prosa, comer con demora y dormir solo si el sueño llegar.
