lunes, 1 de junio de 2009

¿A qué hora se inventó la hora?

El ahora, nunca se va, ¿lo pensaste? El después, este ya se fue. Mejor, vira. El antes ya no es importante, o no será. ¿Por qué ser tan exacto en hora se la tal, la hora, nunca exacta será? El día, o la noche, estos que definen la hora, no serán los mismos cuando el invierno irse y el verano llegar. El reloj, este de los minutos medidos por segundos se va tempito adelante, o para atrás y no da la mínima en que hora llevar.

El tiempo, felizmente, no es el mismo en el mundo y ni su forma de vivir y considerar. Cultura empieza día en la angustia de la aurora, en la locura del ganar, trabajar, aprovechar. Dormir? Por favor, solo seis o siete horas y solo otras pocas para comer, vivir, o pasear. Todo más es trabajar, trabajar y trabajar.

Otra cultura ni ve a tal aurora, porque se despierta a la hora que bien despertar, ya que la semilla en la tierra, el fruto en el árbol, el bicho que crece tienen sus tiempos de aparecer, cosechar y matar. Importante y necesario mismo es dejar la bendita hora pasar. Y con ella gastar buena prosa, comer con demora y dormir solo si el sueño llegar.

¿Quién definió la hora del hambre? ¿La hora del “rush”? ¿La de callarse? ¿Cómo decir que tal hora es la buena, la exacta, la cierta si el planeta Tierra, en cada ventana tiene una hora a mostrar? Nacer y morir eso sí, tiene exacta hora y en lo más, por favor, ¡vamos respectar!