“Abrir los ojos puede llevar toda una vida. El ver es cuestión de un instante.” Anthony de Mello
Fácil es, cuando tenemos cosas que resolver en la vida, que superar, cambiar, culpar a otros, al mundo, a al suerte, a Dios...yo que sé quién más.
La cuestión simple y pura es que nuestra vida, nuestra es. Y tenemos que asumir el desafío de administrarla y llevarla a buen término. Mi querido Paulo Freire nos ha enseñado que nadie conciencia a nadie de nada. Que este camino es personal, individual, interior. Cada uno “tiene” que por si solo “concienciarse” y se auto-construir una persona mejor. Máximo podemos provocar algunas mudanzas, nada más.
Bien, esa reflexión toda viene inspirada por una alumna, querida alumna, de las clases de internet e informática con las mujeres árabes musulmanas. Entre las muchas, esa alumna en especial es la más constante. Cada viernes está. Como ella habla árabe, yo portugués y nos esforzamos para “encontrar” en el español ya hemos llegado a un acuerdo mudo de que no pasa nada se entendemos mitad de lo que nos decimos.
El importante es que ella está determinada, tiene una certeza en aprender que me intriga. Y a veces me pregunto ¿pára que? ¿por que es tan dedicada en eso? Pues, la respuesta ahí está: ella lleva su propia vida, quiere crecer, superar, avanzar. En aquel momento siento y veo que ella está completamente allí y es completamente ella. Y entonces, mismo que sepamos poquísimo una de la otra, también me entrego y estoy sólo allí y soy toda yo para ella. Y al final de toda clase siempre queda la sensación de que quien más ha aprendido ha sido yo, no ella.

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